jueves, 30 de mayo de 2013

De oruga a mariposa...

Hace un par de semanas atrás, cuando estuve de licencia un par de días por la gripe, fui hasta el fondo de mi casa en busca de unas hojitas de cedrón para tomar un té. El hecho es que no puedo tomar té de saquitos porque me hacen sumamente mal al estómago, entonces tomo sólo té natural.
Arranqué un par de ramitas porque de paso,las iba a poner en un florero para que mi habitación oliera a cedrón, que me encanta. Pero no me di ceunta que en unas de esas ramitas, en una hoja, un gusanito esperaba a convertirse en mariposa. Dado que ya no tenía cómo solucionarlo, me quedé con la oruga guardadita en su crisálida. La tengo en mi cuarto, esperando a que salga. Espero que no muera por falta de nutrientes. Ya he tenido otros gusanos y las hojas se han secado y ellos han sobrevivido igual, pero éste me preocupa un poco, aún no sale de ahí aunque cada día que lo observo, noto cómo de a poquito va sufriendo sus cambios.
Y ayer mientras tendía mi cama(al parecer, los momentos en que más pienso son cuando tiendo la cama o me tomo una ducha), pensaba en cómo sería para la oruga esa transfromación. Qué sentirá mientras está en su crisálida? Es tan indefensa, pues cualquier depredador podría venir por ella.La protegerá lo suficiente su capullo? Será como estar muerta o será consciente de lo que pasa a su alrededor? Y a modo de analogía, se me ocurrió que con los humanos ha de pasar algo similar. Uno viene viviendo la vida de lo más normal y PAF! De pronto cae en un período de letargo, mientras uno se busca a sí mismo, mientras uno busca cambiar. Me gustaría pensar que lo que me sucede en este momento es eso: estoy atravesando una etapa de cambio, en plena transición. Y como decía ayer, estoy atravesando por esa especie de túnel a oscuras, sin poder ver o estar consciente de lo que sucede alrededor.
Quizás hasta este momento, mi cuerpo, mi mente y mi alma se habían estado preparando para ese cambio interior que tanto necesitaba y quizás ahora, me encuentro envuelta en mi capullo, aguardando el momento justo para salir de él.
Me gustaría creer que es así, que finalmente ha llegado el momento de dejar de ser oruga.Que finalmente es la hora de abrir mis alas y volar. Al fin ser libre.
Hora de terminar de desprenderme de todos esos fantasmas que me atormentan la mente. Si bien logré hacerlo el año anterior y noté mejorías en mí, siento que cada año todo el proceso vuelve a repetirse. A lo mejor es porque constantemente estoy aprendiendo algo nuevo.
Sea como sea, estoy ansiosa por ver salir a esa bella mariposita de la crisálida. estoy segura que le falta muy poco tiempo, que es cuestión de días. Ojalá y su cambio también me afecte a mí.

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