lunes, 21 de octubre de 2013

Octava parte de mi diario....Playa, bolitas, jueves, aves.

26/9/2013 Jueves.
17:40_atardecer_Playa Mansa

Costa.
Pasto.
Olas.
Olas? No hay casi.
Hoy tenía que hablar sobre las bolitas(sí, las bolitas, esas para jugar a la bolita).
Pero primero lo primero. Hoy no iré a clase de italiano, la verdad, estoy cansada. Necesito un poco de relax mental. Por suerte ya mañana es viernes, pero me espera un día agitado.
Primero en la mañana. Y por la tarde, no será excepción. Mañana vamos al Faro de Punta del Este con la clase. Espero que el vértigo no me juegue una mala pasada. Me pone un poco nerviosa saber que subiré muchos escalones, pero, igual me entusiasma la idea de ir a un faro. Los gigantes que alumbran el mar por las noches....

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 Hay un feo olor a podrido en este lado del mar. Joder! Cuando el viento me golpea de frente, viene todo ese olor, colándose por mi nariz. Puaj!
Dos gaviotas se pelean en el aire. O quizás, la gaviota macho intente conquistar a la hembra. Vete a saber! Arman mucho escándalo.
Y otra vez ese olor a podrido....
Iba a hablar hoy de las bolitas. Y es que de niña, tenía la costumbre de mirar a la luz a través de ellas. Y es algo muy divertido. Recuerdo que pasaba buen rato en eso, y ahora, que tengo unas bolitas que me dieron mis alumnos, he vuelto a esa costumbre.
En mi época, las bolitas eran todas iguales, pero ahora vienen de diferentes colores(son preciosas).
Cuando se mira a la luz a través de ellas(un ojo cerrado, el otro mira), es como que aparece ante uno un universo. Y uno tiende a imaginar tantas cosas....
A mí por lo general, me da la sensación de que estoy mirando a través del lente de un microscopio. Y comienzan a aparecer colonias de bacterias o vete a saber qué cosas.
Claro que estas cosas se las cuento sólo a mis niños, porque seguramente si hablara con la gente de mi edad, terminarían concluyendo que me he vuelto loca o que tengo alguna especie de retraso mental.
Quizás sólo sea que me interesan otras cosas que a ellos no.
¿En qué momento perderá uno la capacidad de maravillarse con cosas simples? Ojalá yo nunca la pierda. Sería mi completa perdición. Sería como dejar de gustar de los cuentos de hadas y duendes y dragones y magia...y...y....todo eso. Me niego.

Siempre estoy en ese dilema. Mi adultez que tanto me molesta y la adultez de los otros, que me parece un aburrimiento terrible. Y es que es eso. Los adultos me aburren tanto...quizás deba dedicar mi vida a los niños, porque, quién sabe, si me dedicara a otra cosa, perdería toda mi vitalidad.
Y aunque mi trabajo es muchas veces estresante, no deja de ser divertido.

Bueno, pero ahora, ¿qué hago yo aquí sentada en vez de haberme tomado el bus hace unos minutos atrás o en vez de haber ido a clase de italiano? Sí, eso. Me desestreso, escribiendo, escuchando el ruido del mar y sentada en el pasto. Y aunque está bastante frío, no me quejo, pues estoy pasando bien.
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