martes, 24 de diciembre de 2013

Merry Xmas!

Bueno!!!! Cómo están todos en este bello día?
Yo la verdad, en estos momentos, nerviosa, pero por asuntos personales. jajajaja
Hago una pequeña(o no tanto, hasta no terminar de escribir, mejor no decir nada), entrada navideña para saludarlos a todos.
Porque es eso, quería saludarlos en esta fecha tan especial. Y digo especial, porque para mí la Navidad es una fecha especial.
Pese a que no me considero ni católica ni nada de eso, de hecho, no me considero de ninguna religión, igualmente, gracias a todo lo que me inculcaron en el colegio católico y mi familia durante mi infancia, debo decir que esta fecha me mueve un poco. Un poco por lo que es y otro poco por lo que significa realmente.

No pensemos en la Navidad como una fecha en la que uno recibe regalos o tiene que regalar, o porque en general se come mucho o se toma mucho. No, no, no. dejemos todas esas cosas de lado porque eso realmente no importa. Son sólo cosas que ....la sociedad consumista nos ha dejado como regalo. Cosas que realmente no tienen valor ninguno.
Y hablemos un poquito de lo que significa la Navidad. O al menos, yo les voy a contar lo que es la Navidad para mí, y qué cosas me gustan de ella...en fin.

Recuerdo cuando yo era una pequeña y vivía en Montevideo. Mis familiares vivían algunos en Minas y otro, en Treinta y Tres. Pero siempre en estas fechas mis tíos y abuelas se iban para Montevideo o nosotros a MInas y pasábamos juntos. Eran épocas muy felices, porque más allá de que yo era una pequeña y claro, los regalos eran novedad, lo que más me gustaba era ver a mi familia junta.
Sin dudas, sí...eran épocas hermosas.

También recuerdo la última Navidad que viajé. Navidad en la que definitivamente nos instalamos en esta ciudad. Unos días antes de Navidad, mis padres, mi hermano y yo juntamos todas nuestras cosas y emprendimos un viaje a Minas. Era sólo por las fiestas, supuestamente. Pero terminamos quedándonos aquí hasta el momento actual. Eso fue en....1995 si mal no recuerdo....sí,sí, diciembre del 95.

Cuando yo me enteré de que nos íbamos a quedar en Minas a vivir, mis sentimientos se encontraron fuertemente. Por un lado, la tristeza de saber que me separaba de mis dos mejores amigas que había hecho en el colegio. Y que además, ya no vería más a mis compañeros. Y a eso sumémosle que tenía que empezar el liceo y era algo duro empezar en un lugar donde no conocía a nadie.
Por otro lado, la alegría de saber que desde ese momento, pasaría sí o sí todas las fiestas (y todos los días) cerca de mi abuela y mis tíos(para ese entonces, una de mis abuelas había fallecido y mi tía abuela también).
Al principio, estuvimos viviendo un tiempo con mi abuela.

Pero la historia no termina aqui, porque lamentablemente, las cosas no salieron como yo esperaba.
Más tarde, por diversas diferencias de opinión, me quedaría prohibido visitar a mi abuela y mis tíos. No tenía derecho alguno de hacerles visitas ni verlos, ni en la calle, ni en su casa, ni en mi casa, ni en ninguna parte.
En ese momento sentí que me habían arrebatado una parte de mi vida, pero mi naturaleza rebelde no dejó que esto fuera así y por decisión propia, los veía a escondidas. Cosa de la cual no me arrepiento en lo más mínimo, porque obviamente, los problemas de adultos deben resolverlos ellos y yo no era más que un intento de adolescente estancada en medio de sus peleas. Pero como en general siempre me chupó un huevo lo que me dijeran mis padres(y la gente en general), terminé haciendo  lo que se me cantara el or**.
Y bueno, veía a mi abuela y tíos, pero no era lo mismo, obviamente. Ver a alguien a escondidas en una ciudad como Minas, donde las paredes hablan, no es fácil, porque varias veces le fueron con el cuento a mis padres de mis "andanzas". En definitiva, que yo tenía todo mi derecho a verlos más allá de que entre ellos no se llevaran bien.

Lamentablemente, nunca volvimos a pasar una Navidad en familia. Y desde entonces, celebrábamos esa fecha mis padres, mi hermano y yo. Siempre con la nostalgia de que faltaba gente ahí. Siempre. Me deprimía. Por tanto, esta fecha pasó a ser sinónimo de tristeza para mí. Pese a todo, me sigue gustando. Me trae recuerdos de las lindas épocas.

Y más tarde, comenzó a faltar alguien en mi familia: mi papá. desde entonces, ya será este el tercer año que él no estará con nosotros. Y se extraña. Porque, más allá de que con él no siempre nos llevábamos bien, esos días (de Navidad y el de Año Nuevo), eran los únicos días que nos podíamos sentar en familia, todos juntos y charlar sin que hubieran discusiones o problemas. El único momento en que realmente estábamos todos juntos, conversando, bien, como una familia se supone que debía de ser.

Por eso, hoy con estas cosillas que ahora saben de mí, quería solamente recalcar la importancia de tener un momento para estar en familia. Ojalá y nos acordáramos de esto no solamente en estas fechas, sino, siempre(y me incluyo, porque sé el tipo de ermitaña en la que me puedo transformar).

Pero hoy, pasaré la Navidad con mi hermano y mamá, y la viviré como si fuera mi última navidad,porque nunca se sabe. Hoy estamos, mañana no. Y recordaré todas las navidades anteriores que me llenaron el alma y el corazón. Y brindaré por ustedes, mis fieles lectores, para que su Navidad sea una muy especial.
Y brindaré por todos los que no están físicamente hoy conmigo pero que me cuidan desde arriba, o desde dónde sea que estén.
Mis mejores deseos para ustedes, que siempre están acá. Feliz Navidad!

PD: el mejor regalo que me podría dar Papá Noel hoy, sería poder encontrarme contigo....con ese cuyo nombre desconozco pero que arranca más suspiros y sonrisas en mi como nadie.

Abrazos a distancia bien fuerte para todos!



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