lunes, 19 de mayo de 2014

Cartas a quien las quiera leer. Parte 1.

Querid@ amig@: 

                           te llamaré "X", dado que no sé si serás hombre o mujer, monstruo del pantano o elfo del bosque. Dado que serás una incógnita, pero no matemática sino, una incógnita de la vida.
 Tú llámame "Y" y así armemos esta ecuación bizarra. 

 Te escribo para contarte cosas porque, llegados a este punto de mi vida(en que me pasé la mayor parte del tiempo calculando la velocidad del viento, si hacía frío o no, etc. etc, etc., para decidirme a hablar), tengo necesidad de contar cosas. Tengo necesidad de hablar y lo haría, si no fuera porque estoy "impedida", de alguna manera para hacerlo. Lo haría, si pudiera. Pero mi lengua se niega. Dice "NO" y es NO. lo dice de verdad. Así que aprovecho a que es lunes y que vengo con toda una resaca de pensamientos findesemanescos.

 ¿Por dónde comienzo? ¿Debería hacerte un resumen de mí? ¿De mi vida? Pues no hay mucho que contar(¿o sí?). Mejor dejemos los detalles para la posteridad.

 El otro día estaba leyendo algo de Kafka y llegó a mí una frase que, digamos..no sé, me tocó algo dentro de mí(en aquel momento, de hecho, desde que comencé a leer, sentí que estaba leyendo justo lo que necesitaba en el momento correcto. Cuando me pasan esas cosas, flasheo mal, jaja). Una frase sencilla, pero potente. Y la quiero citar porque tiene que ver con lo que te diré luego. Dice así: "A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar". 

 Ahora bien, estaba pensando que yo, quizás(quizás), esté llegando a ese punto en mi vida con ciertas situaciones, o más bien, con ciertas decisiones que he tomado. Si no llegué, estoy ahí al borde. No,no. Espera...si me pongo a analizar fríamente las cosas, caigo en cuenta de que ya no hay retorno. Definitivamente. 

Después que uno comienza a caminar para alcanzar ciertos objetivos, tiene dos opciones:
 1) Abandonar todo a mitad de camino.
 Si uno lo hace, igualmente las cosas no serán como antes, porque desde que uno decide cambiar ciertas cosas, los cambios se suceden uno tras otro, irremediablemente, como una cadena de hechos imparables. Incluso aunque uno abandone todo. Recordemos que toda acción tiene una reacción. O sea que, si se abandona todo, no sólo uno no podrá volver al comienzo, sino que además, no logrará su objetivo(¡vaya estupidez hacer esto! ). 

 2) Arremeter contra todo hasta alcanzar el objetivo.
 Y yo sé que soy una persona(hablando pronto y mal), con unas bolas de a kilos y que a veces me hace falta voluntad, pero algo tengo que reconocerme: cuando tomo una decisión, es irrevocable. No hay vuelta atrás. Nada puede hacer que cambie en mi pensar. Así que, definitivamente podría decir que en este momento, estoy en el punto de "no retorno". 

El problema es que a veces, ese punto puede estar un poco entre penumbras, dependiendo del día, si llueve o no, si está nublado o si me olvidé de pagar la cuenta de la luz. 
 Ciertamente ahora, hay cosas que están un poco turbias. Creo que comenzaré a culpar al invierno(que se acerca) y al mes de mayo o junio, porque siempre en estas épocas entro en esta especie de túnel loco y negro en el que no veo claramente mi camino. Otra vez entrando en etapa de crisálida para esperar a que me salgan las alas en primavera. 

 Pero los cambios siempre son buenos si suponen un poco de madurez mental o espiritual para uno. Entonces, como te quería decir...hay un par de situaciones en mi vida ahora que me preocupan. 
Ok, no es que me preocupen, así con mayúsculas y todo. Pero digamos que, no es que me quiten de todo el sueño, pero sí me causan algo de insomnio. 
Pero como soy terca de por sí, una cabezotas, no voy a ceder. Y como siempre digo: tengo tiempo para esperar. Para esperar que se aclaren las cosas y para ver qué sucederá después. 

 Bueno, mi estimad@ "X", creo que esto será todo de momento. Espero que no te haya aburrido demasiado esta carta.
Me despido esperando que tengas una buena noche. Y quizás, soñaré que me respondes.
 Besos. 

 Y.

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