sábado, 12 de julio de 2014

Pfffff...otro año igual.

Mañana es el día del padre.
Y el 17 hace fecha de que falleció papá.
Y el 12 de agosto sería su cumpleaños.
La verdad, a veces detesto estas fechas.
Y no es una entrada en la que vaya a llorar mis penas, pues, es un tema que ya superé.

Sinceramente, no recuerdo si hace tres años o cuatro desde que se fue papá.
Y realmente, tampoco importa porque cuando uno pierde a alguien importante en su vida, a través de los años, la herida continuará abierta.
Y no es que sea una herida propiamente dicha. O sea...probablemente sea una herida que ya sané, en cierta forma.
No duele como al principio y además, por suerte, tengo otro punto de vista de las cosas y para nada negativa y muy muy distinta que el punto de vista que tenía hace un par de años atrás.
Tampoco este es un post para sentir autocompasión por mí ni darle pena a ustedes.
Ni ahí.No se confundan.
Sólo necesitaba contárselo a alguien.
Sólo necesitaba contar que siempre que llega julio, llueve un poquito más sobre el techo de mi mente y de mi corazón. Incluso, hasta quizás esté un poco más frío dentro de mí.
Pero sólo un poco.
No me desanima nada porque entiendo perfectamente cómo son las cosas con la vida y la muerte y etc etc.
Bueno, no es que me las sepa todas. Pero, creo que ese tema ya está superado.
Solamente eso. Quería escribir algo al respecto. Nada más.
Quería contar que, en ocasiones, se le extraña. Sobre todo en estas fechas que todo todo todo, me recuerda a algo.


Publicar un comentario