domingo, 7 de diciembre de 2014

Domingo...

Cuando uno decide que quiere escribir, ya sabe de antemano a lo que se está exponiendo.
Ideas que vienen y que van y que frustran porque se van cuando uno quiere que vengan y porque vienen cuando uno no puede plasmarlas en papel.
Por eso, tenemos la costumbre de andar con la libretita de anotaciones en todas partes, por si acaso.No sea que la inspiración nos agarre desprevenidos.
Y las largas horas en soledad. Porque escribir y estar en soledad, son cosas que van de la mano, como el ketchup en las papas fritas o el fernet con coca(aunque nunca tome fernet con coca cola,pero dicen que está bueno).

Ahora llueve. Se me va a mojar el domingo. Era lo que faltaba.
Hoy me preguntaron que por qué los domingos me parecen feos. Y yo respondí que porque son tristes.
Y un domingo soleado, es triste. Pero un domingo con lluvia, puede terminar haciendo que a uno le duela la vida.
Y eso que amo la lluvia.
Y eso que amo los días libres.
Y eso que amo a la soledad.
Pero últimamente me he estado dando cuenta de que a la soledad debo verla,no como mi enemiga, pero sí como algo con lo que hay que tener mucho cuidado.
Comienza a sonar una alerta de "PELIGRO" en mi cerebro que me está avisando que el corazón se está sintiendo triste. Y tarde me avisa porque yo ya me he dado cuenta de eso hace rato.
Ya hace tiempo que me duele el cuerpo, la cabeza...me duelen los días.
Hace tiempo que paso de un estado de increíble felicidad a otro de insoportable tristeza. Y no hay antídoto, de momento, para el veneno que la soledad y el silencio van inyectándome poco a poco, porque no quieren que me marchite de una. No les sirve. Así que me lo dan gota a gota.
Y no quiero oralizarlo porque las palabras no suenan igual dichas que escritas y porque cuando hablo, suelo burlarme de mí misma y tomármelo más como un chiste que como la cruda realidad que es.

Pero pronto volverá a salir el sol adentro. Esta solo es una tormenta pasajera, como esas tormentas de verano las cuales se van tan rápido como vinieron. Y que además, son necesarias para las pobres plantitas que terminan agobiadas de tanto sol veraniego.
Sí, son necesarias.
Pero mientras están, joden bastante.
Y es necesario que lo escriba y lo saque todo de adentro, porque como digo siempre, no sé hablar cuando se trata de oralizar sentimientos.
¡Y qué mierda es eso!
Pero escribir hace bien. Aunque el fantasma de la soledad mire por encima de mi hombro y me corrija de vez en cuando.
No es más que un fantasma y a los fantasmas no hay que temerles, salvo...SALVO cuando se materializan y comienzan a estrangularte y a dejarte sin aliento.

Yo creo que, el hecho de que sea diciembre influye bastante en que los sentimientos anden encontrándose medio seguido.
Se termina el año, otro año de vida que se nos va, la Navidad que llega. Armar el arbolito sin que esté papá dándome órdenes, diciéndome: "y si ponés eso ahí o esto acá? Queda mejor". Jajaja.
Sí, extraño mucho a mi padre. Y desde que me vine a vivir sola, he pensado mucho en él. Y más que será otra Navidad sin él.
Y además, que se terminan las clases, ya no veré a mis alumnos hasta el año próximo y sé que los voy a extrañar, como siempre. Y a mis compañeras de trabajo.
Pero, hay que ver lo bueno: en dos semanas comienzan las vacaciones. Y eso es BUENO.
Voy a poder hacer todo lo que tengo pendiente. O quizás no haga nada y me deje estar, simplemente.

Lo cierto, es que ando y no sé ni cómo ando. Me siento bipolar. Y ojo, odio decir "soy bipolar", me parece una idiotez la gente que va por la vida con eso como su lema. "Soy bipolar"...pffff,Callate. Seguro no sabés ni lo que es ser bipolar.
Digo que me siento bipolar por esta...cómo se dice?...Por esta...dualidad? en mis sentimientos. De pronto estoy bárbara y de pronto me deprimo hasta llegar al borde del abismo y retrocedo porque las alturas y el vértigo no me gustan. Y es como un círculo vicioso.
Es parte de esto que es crecer y volverse adulto responsable, imagino yo. Aunque de adulta, mentalmente, deje mucho que desear.

Cuando decidí entrar en este camino de buscarme a mí misma, de saber quién soy y para qué estoy aquí, de crecer internamente y cambiar mi vida, no supuse que habría tantas trampas en el camino.
Es un camino arduo el de andar por la vida buscando lo mejor para el alma. No es tan fácil encontrar el equilibrio interno. Las recaídas están ahí. Y tanto te tientan, hasta que uno termina dándose de boca contra el piso. Y partiéndose los dientes. Y rompiéndose el alma en pedacitos.
Pero uno se salva. En algún momento, uno se salva.
Y lo que me entristece hoy, mañana será motivo de alegrías.
Y de eso va la vida.

Y hablando de todo un poco, hacía mucho que no escribía nada por aquí.Motivos? Bueno, el primer mes estuve sin internet. Y el segundo mes, pues nada, estuve desvariando en mis pensamientos sin tener nada en concreto sobre qué escribir. Quería venir y contar todo, pero después me arrepentía y además, como escribí más arriba, mis ánimos han estado como sobre una montaña rusa, subiendo, bajando, sintiendo miedo, vértigo y tanta adrenalina a la vez, que no lograba(y no estoy segura de lograrlo ahora), encadenar mis pensamientos.
Preferiría no pensar. A veces, quisiera no pensar. Porque de esa manera, sería más felíz.


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