miércoles, 26 de agosto de 2015

Un recorrido por una mente ansiosa. II

Bueno, y como contaba en la entrada anterior...eso, que me dieron "ataques de pánico". Hasta decirlo suena extremadamente estúpido.
Todavía sigo tratando de atar cabos y averiguar exactamente qué los provocó. Estoy casi segura de varias cosas.
Todo empezó con el día que salí a correr. Era OBVIO que salir a correr 5km de la nada, era una pésima idea. No me importó un carajo y fui y los corrí.
Había estado toda la semana ansiosa(cómo no!), pensando en la carrerita que me iba a mandar ese fin de semana. En fin...que corrí y al parar me sentí rara, un poco mareada y con dificultad al respirar. No haré toda la historia porque es larga. Trato de resumir. Era evidente que, si no corro nunca, me iba a caer mal correr todo eso de una, pero nunca se me pasó por la cabeza. NO. En vez de eso, pensé que algo andaba mal en mí y esa noche me quedé asustada a más no poder. Y ahí empezaron las vacaciones de julio. Y los problemas.
A partir de ahí, empecé a salir con miedo a la calle. Miedo a qué? se preguntarán. No sé. Tenía miedo de desmayarme en la calle. Entonces, cada vez que salía, me mareaba y sentía que no podía respirar bien y mi corazón latía a mil. Por lo que comencé a imaginar que algo no andaba bien.
Fui una vez al médico y me dijo que era normal, si no corría nunca, que me haya pasado algo así. Y la dejó por ahí. Me dijo que caminara en vez de correr. Pero ya en mi mente se había instalado la paranoia. Al fin de semana siguiente salí a caminar lejos y al estar a una cuadra de casa, me pareció insoportable la idea de estar afuera y sentí un miedo horrible y esa última cuadra la tuve que caminar super rápido. Cuando llegué a casa, se me pasó todo. (?????)

Bueno, es sabido que no me gusta salir mucho, pero esto se me iba de las manos, por lo que decidí ir de nuevo al médico. A otra doctora. Bueno, y ese día me mandó análisis de todo, incluído un electrocardiograma. Genial. Ahora sí estaba más asustada.
Pero el susto no se iba a quedar ahí. Ahora, antes de continuar, quiero recalcar el papel que la mente jugó en todo esto.
Siempre he creído que la mente de uno puede ser muy poderosa y jugarle a uno muy malas pasadas. Ese día llegué a casa, había vuelto a buscar dinero para sacar hora para todos los análisis. Como el ascensor no funcionaba, tuve que subir las escaleras. Subí un piso(creo, o dos máximo), y el corazón parecía que se iba a salir de mi pecho. Me mareé. Me asusté. Y como idiota, me senté en la escalera a llorar porque a esas alturas, estaba convencida de que algo andaba mal con mi corazón. Y así subí el resto de las escaleras hasta mi piso. Subía un piso o dos, paraba, me sentía mal....y me sentía sola. porque no sé por qué, pero cuando uno anda mal, siempre piensa en la madre de uno, que nos cuida, que nos apoya(en general). Y al estar mi vieja lejos, me sentía un poco desbordada.

Bueno, ta, en fin. Una amiga me acompañó de nuevo hasta el sanatorio para sacar hora para todo y en el camino me mareé un par de veces y tenía una puntada horrible en el pecho. Era como si se me estuviese abriendo un agujero. Volví a casa, me hice de comer y me senté a mirar tele. Para cuando eso, ya estaba mejor.
Bueno, y he aquí que estaba sentada de lo más tranqui mirando una serie. Y de pronto, PUM, de la nada sentí un calor en la zona del corazón, la puntada. Miedo. Mareo. Me asusté, como siempre.
De pronto me doy cuenta de que estaba temblando horrible y no era porque tuviese frío.
Me asusté porque estaba convencida de que me estaba dando algo al corazón y creí en ese momento, que me iba a morir ahí, sola y encerrada en casa, sin que nadie se enterase quién sabe hasta cuándo.
Llamé a mi amiga y le dije que me iba a emergencias. Trató de que me tranquilizara, pero era en vano. Bajé, crucé la calle, entré a un lugar en frente a casa(todavía no estoy segura qué es ese lugar, algo tipo una empresa fúnebre. Qué conveniente!). Les pedí el número de un taxi, les expliqué que me sentía mal, etc, etc. Llamaron a un taxi, el cual vino en seguida. Me subí.
En el camino empecé a sentirme cada vez peor, segura de que iba a desmayarme sí o sí,no había vuelta atrás. Me estaba muriendo, pero iba a llegar a emergencias. Necesitaba llegar YA. Obviamente, la ansiedad jugándome otra vez una muy MUY mala pasada.

No he aclarado que, durante esa semana, había estado bajo bastante estrés(causado por mí misma), porque andaba averiguando por apartamentos para mudarme y toda esta cuestión me está volviendo loca(aún hoy). Y también, hay que resaltar que el hecho de estar de vacaciones me daba mucho tiempo extra para pensar y darle vueltas y vueltas a varios temas en mi cabeza.
Un consejo: No le hagan caso a su mente. No es buena consejera.

Sigo en próxima entrada.

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