lunes, 16 de enero de 2017

Aceptarse a uno mismo.


cuerpo


El otro día, teniendo una charla con un amigo, se me vino a la mente que podría tratar este tema, el de la aceptación de uno mismo.

Siempre han habido en el mundo, stándares de belleza, tanto femenina como masculina. En algunas épocas, los cuerpos rellenitos eran muy “sexies”. Y con el correr de las décadas, esos cánones han ido cambiando drásticamente, hasta pasar a venerar, por decirlo de alguna forma, a los cuerpos extremadamente flacos. Modelos que parecen que se van a quebrar ahí en la pasarela.

Desde el cine, hasta las revistas de moda, la propaganda, la moda en sí. Todo es un machaque de cabeza bárbaro. Primeramente: todo está hecho para consumir. Eso. Un consumismo desmedido. De todo. Que comida. Que marca de ropa. Que teléfonos. Que revistas. Que marca de auto. Que empresa fúnebre. Que servicio médico. Todo. De eso se trata la propaganda: el lavado de cerebro. Y el consumir. El querer más y más. Y con el cuerpo, la cosa no ha sido diferente. Por desgracia.

Tanto es así, que miles y miles de personas padecen de alguna especie de trauma con su cuerpo. Vergüenza. Miedo a mostrarse tal cual son.
Desórdenes alimenticios, incluso. ¿Por qué no hemos podido aprender a aceptarnos tal cual somos? ¿A querernos un poquito más? Parece fácil decirlo, pero del dicho al hecho...todo un trecho. ¡Y qué trecho!

Conozco a muy pocas personas(quizás, contados con los dedos de una sola mano, y me sobran varios dedos), que han logrado quererse a sí mismos, y a verse como seres bellos. Parece super difícil para el ser humano aceptar, finalmente, que la belleza no va solo por lo exterior. Hay otras cosas que podemos cultivar: nuestra inteligencia, nuestra creatividad, nuestra bondad, nuestra humildad. Pero seguimos insistiendo en lo físico. ¿Será que, después de todo, es cierto que todo entra primero por los ojos? ¡Qué cosas!

Desde que era niña, tuve que lidiar con mis “desperfectos” físicos. Digamos que no soy una personas a quien la naturaleza haya “beneficiado” con la belleza física. Nunca jamás tuve problemas con mi cuerpo en sí. Nunca presté mucha atención a si estoy flaca o gorda, o a si como mucho o poco. Sin embargo, siempre me sentí acomplejada por mi cara. Más que nada, por mi nariz. No soy poseedora de lo que sería, para el mundo, una nariz perfecta. Al contrario: tengo una nariz grande y...para mí, fea. Siempre tuve que lidiar con eso y con que me dijeran miles de veces “FEA”. Esa palabra que hiere en lo profundo del alma. Sobre todo, si viene de boca de alguien que nos interesa(amorosamente hablando). Fui víctima de muchas burlas, sobre todo, en mi adolescencia. No solo bastaba con que algunos se burlaran en voz alta, sino también, tuve que soportar muchas veces risitas estúpidas de mucha gente y de nombretes absurdos. Incluso de gente a quien en alguna época llamé “amigo/a”(bueno, en realidad, las burlas venían más de mujeres que varones). Hasta alguna “bromita” familiar tuve que soportar.

Con el correr de los años, fui aceptando que yo era así. Que qué le iba a hacer. Que había nacido “fea” quién sabe por qué. Y tantas veces me he puesto a pensar y a observar a la gente a mi alrededor. Muchas veces, a quienes se les considera más “atractivos”, resultan ser personas realmente desagradables. Y llegados a este punto, me puse a reflexionar: ¿de qué sirve la belleza física si no hay nada más que ofrecer al mundo? La carne se cae por efecto de los años y de la gravedad. Vienen las arrugas con la vejez. Pero hay algo que puede permanecer intacto a través de los años, y hay que terminar aceptando que es así: la belleza interna. Cuando comprendí esto, fue el día en que dejé de darme tanto palo. Igualmente, suelo hacer bromas sobre mí misma y mi nariz. Mejor que me ría yo primero de mi misma antes que otra persona lo haga, ¿no?

Así que, está bien ir al gimnasio y si querés matarte haciendo fierros, hacelo. Es genial. Hacelo. Pero cada vez que te mires al espejo y veas el resultado de eso, preguntate: ¿lo estás haciendo por vos mismo o lo hacés para obtener el consentimiento de una sociedad que te dice quién tenés que ser y cómo tenés que actuar? Cada vez que te niegues a comer un plato de comida para no engordar, ¿lo vas a hacer en realidad, porque estás teniendo un problema de peso que afecta a tu salud o solo lo harás para tener ese cuerpo de revista o de maniquí de tienda?

Lo que sea que hagas, por favor, hacelo por vos. Por tu buena salud. No por llamar la atención de otros con tu cuerpo delgado o musculoso. Hay cosas mil veces más importantes que lo físico. No te olvides.
“La belleza duele”, me dijeron un día, en plan, “si querés arreglar algo de tu físico, vas a tener que pagar bien por ello”, y no hablo de pagar con dinero, sino con sacrificio. A la mierda todo! Me da igual. Estoy harta de tanta boludez junta. Si no le gusta lo que ve, NO MIRE. 

Soy un ser bello. En construcción, porque siempre intento mejorar como persona. Realmente hago mi esfuerzo. Vos también sos un ser bello. Olvidate de todo lo que te han dicho hasta ahora. Olvidate de todo lo que vos mismo/a te has dicho hasta ahora. No intentes sabotearte más. Ya está.



En fin. ¿Qué opinión tienen sobre estos temas? ¿Han tenido que soportar alguna especie de burla por lo que tiene que ver con el físico? ¿Qué hicieron al respecto? ¿Cómo lo manejaron? Los invito a comentar debajo, a que me cuenten. Sería genial leerlos.
Mis saludos!


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Crédito de la imagen:  https://pixabay.com/es/users/Pexels-2286921/

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