Cartas a quien las quiera leer. Parte VI




cartas a quien las quiera leer parte 6




Querid@ X:


                      ¿Cómo estás? Parece que hace siglos que no te escribía. Seguro pensaste que me había olvidado de vos, pero no. Siempre te tengo presente. Aunque estemos lejos, siempre te tengo cerca. Porque, de eso se trata la amistad, ¿verdad? Las buenas amistades trascienden cosas tan insignificantes como la distancia o el tiempo. E incluso, la muerte.

Hace unos días atrás, estaba divagando por facebook (como uno suele hacer), y vi una publicación de alguien dedicándole un mensaje a un amigo (o conocido. No sé bien su relación) que había dejado este mundo. Pero eso sucede todo el tiempo. Te preguntarás por qué te lo cuento. 

La cuestión es que la publicación me llamó la atención porque había una foto de esa persona y me pareció que la conocía. Lo que no podía creer, era la noticia. Pero me bastó con buscar un par de palabras concretas en facebook para confirmarlo. 

En efecto, si que lo conocía. De hecho, esa persona había sido una de las primeras con quien yo había trabado amistad cuando recién me había mudado  a una ciudad nueva y estaba empezando el liceo. Recuerdo que pasamos muchas cosas juntos ese año. Y si bien al siguiente nos separamos porque me cambiaron de liceo, de una manera u otra seguimos en contacto. Me caía muy bien. No podré decir que éramos Best friends forever, pero me caía bien. Porque era de esas personas que siempre te daban una mano, o que siempre tenían una sonrisa para brindarte o la palabra justa. 

Quizás sea porque con el correr de los años uno va madurando (en mi caso, poco a poco), que en algún momento nos cae la ficha de cuán corta es la vida. Unos días antes estaba leyendo una publicación suya en la que contaba como que se iba de viaje y qué sé yo, y tres días después, me entero de esta noticia. En verdad que no lo podía creer.Y ahí es cuando uno piensa: "Qué feo, tan joven!". Y otros podrán decir: "Bueno, le llegó su momento".

Pero, ¿cuándo es EL momento? ¿Nunca te pusiste a pensar eso? Nadie quiere pensar en eso, porque todos nos acobardamos ante la muerte. Sobre todo cuando somos jóvenes y creemos que tenemos toda la vida por delante. Nos acobardamos. Y decimos que todavía no, porque hay muchas cosas que queremos hacer.  Y perdemos tiempo llevando una rutina mediocre y siendo infelices, comprando cosas que creemos que nos darán felicidad, porque la propaganda lo dice. Haciendo cosas que creemos nos dará felicidad, porque fulanito, que es famoso, lo dice y lo hace. 

Y nos convertimos en una cáscara sin alma, un cuerpo que hace cosas mecánicamente, sin disfrutar del ahora, sin pensar en nada más que en que: "cuando tenga tiempo, haré eso que me gusta, porque ahora debo trabajar para poder tener el dinero para disfrutarlo cuando sea más viejo". 
¿Y si nunca llegamos a la vejez? ¿Y si cuando lleguemos a la vejez, ya no tenemos la energía para hacer las cosas que nos gustan? ¿Cuándo es el momento?

Quizás suene a cliché, pero, si te ponés a reflexionar, te das cuenta de que el momento, es AHORA. No existe nada más que el ahora. El pasado ya es parte de la historia. Ya fue. De lo que pasó, ya no quedan más que recuerdos. El futuro, ni hablar. Llegaremos a él o no (me refiero al futuro lejano, no al inmediato). Lo único que tenemos con seguridad, es el AHORA.

Ahora, que todavía respirás. Ahora, que todavía tenés fuerzas para hacer lo que realmente te gusta. Ahora, que no tenés ningún tipo de impedimento. ¿Por qué no estás haciendo ahora lo que tu cuerpo te pide, lo que tu alma necesita, lo que tu mente anhela? Mañana ya puede ser tarde. La próxima hora puede ser incierta. La próxima hora...mirá si ya no estás acá...

Me despido de tí, hasta nuestro próximo encuentro.

Siempre tuya

                                     Y

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